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El pasado sábado 6
septiembre nos reunimos en el seminario menor de la diócesis de Saltillo,
representantes de diversas comunidades eclesiales y organizaciones de la
sociedad civil para reflexionar en torno a nuestro contexto y escuchar las
voces de quienes han sido víctimas de la privatización de los recursos
naturales, la violación a sus derechos laborales y la criminalización de la
protesta social; escuchamos, la voz de los migrantes centroamericanos que
atraviesan nuestro país en busca de mejores condiciones de vida para ellos y
sus familias; y nos conmovimos con el testimonio de las viudas de Pasta de
Conchos que siguen esperando justicia y el rescate de los cuerpos de sus
familiares. Con la presencia de don Samuel Ruiz, obispo emérito de San Cristóbal de las Casas, don Raúl Vera, obispo de Saltillo, el pastor José Luis Velazco, de la Iglesia Presbiteriana y alrededor de 100 participantes venidos de diferentes partes del noreste de México, compartimos nuestra preocupación ante el clima de violencia e impunidad que se vive en nuestro país; una violencia generada no solamente por el crimen organizado, sino también por las estructuras económicas y políticas que generan pobreza e injusticia. Como mujeres y hombres de fe, creemos en Jesús de Nazaret, quien fue un hombre solidario con las víctimas de su tiempo, que generó esperanza y la certeza entre los suyos, mostrándoles, y mostrándonos, que Dios está siempre del lado de quienes más sufren. Esto alimentó nuestra esperanza y nuestro deseo de caminar juntas y juntos para enfrentar la situación de injusticia e impunidad en el norte de México. Como iglesias y como sociedad civil, nos comprometimos a organizarnos y articular mejor nuestros esfuerzos, a generar conciencia en niveles más amplios, especialmente entre los jóvenes, y a acompañar solidariamente a los más vulnerables.Creemos que podemos lograr una fuerza de transformación que ponga un alto a la represión y a la impunidad en nuestras regiones. Por eso, hacemos un llamado a personas, grupos, organizaciones e iglesias a alzar la voz para exigir la justicia en nuestro país. Una justicia que significa, ante todo, respetar y defender los derechos de los pobres. y la Violación a los Derechos Humanos en el Norte de México |